Ŀαѕ ONGD: δε άηgεlεs α αcτσяεs δεl δεsαяяσllσ humαησ
La lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo es una labor harto difícil y en ella las ONGD se han destacado como agentes de primer orden. El hecho de trabajar directamente con las poblaciones empobrecidas y beneficiarias las hacía merecedoras de toda nuestra confianza. Una visión angelical de su actuación ha hecho de ellas instrumentos idóneos para detectar, denunciar y vehicular buena parte de nuestros propios deseos de construcción de un mundo más justo y solidario.
Los casos de los que se ha hablado estos días en los medios de comunicación, que aunque graves no dejan de ser puntuales, han favorecido la creación de un clima de desconfianza hacia todo el colectivo. Colectivo que, paradójicamente, se desmarcó hace tiempo de las prácticas publicitarias que utilizaban, precisamente, las ONGD ahora cuestionadas, y que insistían en mostrarlas como “ángeles del desarrollo”, haciendo de ellas un elemento más del espectáculo mediático de la solidaridad indolora. Y sin embargo, lo que estos días está siendo cuestionado, nada tiene que ver con lo que convierte a las ONGD en actores eficaces en la lucha contra la pobreza.
Esta “crisis” debería ayudarnos a acercarnos a las ONGD para conocer cuál es la misión que mueve cada una de sus acciones.
Hace ya casi diez años las ONGD españolas, aglutinadas en la Coordinadora Estatal, creyeron necesario reflexionar sobre el papel que debían desempeñar en la cooperación al desarrollo y consensuar algunos principios mínimos de actuación. Dada la multiplicidad de organizaciones e intereses, reflejo del pluralismo de la sociedad, era necesario establecer un marco de autoregulación ético del sector. Fruto de esta reflexión fue el Código de Conducta de las ONG de Desarrollo, que ha sido suscrito por todas las integradas en la Coordinadora estatal y en las 17 coordinadoras autonómicas.
El Código es mucho más que una declaración de intenciones de una organización altruista. Son principios éticos asumidos de forma colectiva. Con él se pretende clarificar el concepto, los objetivos y las actuaciones de las ONGD.
Conceptos básicos recoge el código de conducta:
1º que con su actuación promueva el desarrollo entendido como proceso de cambio social, económico, político, cultural y tecnológico. Un desarrollo capaz de crear condiciones de equidad y abrir más y mejores oportunidades de vida al ser humano.
2º que al luchar por la erradicación de la pobreza se comprometa a hacerlo contra toda situación de privación de los elementos esenciales para que el ser humano viva y se desarrolle con dignidad, teniendo en cuenta sus necesidades en relación con factores como el género etc.
3º que trabaje conjunta y coordinadamente con los pueblos del Sur, entendiendo que se trata de un intercambio enriquecedor entre iguales, que pretende fomentar el desarrollo y lograr la erradicación de la pobreza.